Un tiempo para tocar y otro para descansar

Por Víctor Hugo Ñopo

Artículo publicado originalmente en Ébano y Cuerdas N°3, revista del Festival Internacional de Guitarra Vivace Perú. Publicado con autorización.

Pocas personas saben que un músico se puede lesionar debido a su práctica instrumental. Cuando he hablado acerca del tema con profesionales de distintos campos, aseguran nunca haber oído al respecto. Incluso, la mayoría de los músicos desconocen específicamente las distintas lesiones que podrían llegar a sufrir si no implementan ciertas prácticas en su rutina diaria de entrenamiento y estudio. Esto explica por qué el 80% de los músicos llega a lesionarse: desconocimiento.

Las lesiones que los músicos pueden padecer son conocidas como “lesiones de sobreuso”, precisamente porque es el uso continuo lo que las puede producir, y están consideradas dentro de las lesiones de tipo profesional.

Es indispensable implementar tres tiempos distintos durante la práctica, los que he catalogado como: de descanso dinámico, micro-descansos y de reposo absoluto de la musculatura trabajada al ejecutar en un instrumento.

Llamo “descansos dinámicos” a aquellas décimas de segundo donde, aunque la ejecución musical continúa en el instrumento, algunos dedos o una de las manos deja de tocar, como podría ser el momento en que la mano izquierda se traslada por el diapasón de la guitarra, por ejemplo. Es fundamental descubrir esos instantes, e incluso anotarlos para aprovecharlos, permitiendo una mayor relajación muscular y mayor resistencia.

Los micro-descansos son aquellos momentos o minutos de descanso que deben ser aprovechados para estirar manos, brazos, piernas y todo el cuerpo en general. Caminar un poco es bueno y tomar líquidos es fundamental. Estos micro-descansos pueden darse al menos cada veinte minutos. Y es recomendable que las sesiones de trabajo duren no más de 45 minutos antes del primer descanso absoluto, que debe durar al menos 15 minutos antes de retomar el trabajo.  Durante los descansos absolutos es recomendable evitar toda actividad que haga trabajar la misma musculatura usada durante la práctica instrumental. Aquí es preferible evitar el chat ó los video juegos, incluso el uso del mouse de computadora.

Aplicar está forma de trabajo es una buena forma de prevenir las lesiones, pero sobre todo estar consciente de cómo se encuentra uno, física y anímicamente, ya que estudiar sobre un instrumento por largas horas demanda un gran esfuerzo físico y mental. Es común que se use al instrumento como un desfogue en momentos de tensión o de emociones fuertes, pero son precisamente esos estados emocionales el escenario perfecto para una lesión. Es mejor estudiar cuando uno se encuentra con la mente fresca, donde los sentidos están al máximo de su potencial. De esta manera podríamos empezar a reducir ese índice tan alto de músicos afectados por las lesiones de sobreuso, lo que permitiría carreras más fructíferas.

Los comentarios están cerrados.

Powered by WordPress.com. Tema: Baskerville 2 por Anders Noren.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: